jueves, 25 de junio de 2026

Aprendices transforman escuelas rurales y mejoran la calidad de vida en Samaniego


En las montañas del municipio de Samaniego, donde las distancias son largas y las necesidades de infraestructura siguen siendo un desafío, un grupo de aprendices del SENA está demostrando que la formación para el trabajo también puede convertirse en una herramienta de transformación social.

En la sede El Mosqueral de la Institución Educativa Policarpa Salavarrieta, en la sede de Tanamá, perteneciente al colegio Agropecuario de Chuguldi y en el salón comunal de Alto Pascual, aprendices del programa técnico en Instalaciones Eléctricas Residenciales y Comerciales adelantan la renovación integral de las redes eléctricas de la escuela, una intervención que busca garantizar espacios seguros y adecuados para el aprendizaje de niños y jóvenes de la zona rural.

“Estas acciones nos representan: llevar soluciones concretas a los territorios. Nuestros aprendices están aplicando sus conocimientos para mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales, garantizando instalaciones eléctricas seguras y acordes con la normatividad vigente, protegiendo la vida y la integridad de quienes utilizan estos espacios”, afirmó, el director regional Bernardo Chamorro durante su diálogo con los aprendices en Samaniego.

La iniciativa surge gracias a una alianza estratégica con la Alcaldía Municipal de Samaniego, que financia los materiales y facilita las condiciones logísticas para que los aprendices desarrollen su etapa productiva en escenarios reales. Mientras la administración municipal aporta los recursos necesarios para la ejecución de las obras, el SENA contribuye con la formación técnica, el acompañamiento de instructores y la mano de obra calificada de sus aprendices.

“Uno cree que sabe muchas cosas porque ha trabajado de manera empírica, pero cuando llega al SENA comprende la importancia de aplicar las normas y realizar instalaciones seguras. Gracias a esta oportunidad estamos aprendiendo y al mismo tiempo ayudando a mejorar las escuelas rurales de nuestro municipio”, expresó José Gerardo López Vázquez, aprendiz participante del proyecto.

Los trabajos han permitido reemplazar instalaciones eléctricas deterioradas que durante años representaron riesgos para estudiantes y docentes. Empalmes improvisados, cableado inadecuado y conexiones fuera de norma hacían parte de una infraestructura que requería una intervención urgente.

“Durante muchos años tuvimos una red eléctrica precaria que ocasionaba constantes fallas. Los alimentos que almacenábamos para los estudiantes se dañaban por los cortes de energía y la instalación representaba un riesgo para quienes utilizaban la escuela. Hoy vemos cómo esta intervención nos brinda mayor seguridad y mejores condiciones para el desarrollo de nuestras actividades”, manifestó Francisco Javier Herrera Pantoja, docente de la sede educativa El Mosqueral.

Además de beneficiar a la comunidad educativa, la mejora de la infraestructura impactará positivamente a los habitantes del sector, quienes utilizan la escuela como espacio para reuniones comunitarias y actividades de integración.

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