En la sede El Mosqueral de la Institución Educativa Policarpa Salavarrieta,
en la sede de Tanamá, perteneciente al colegio Agropecuario de Chuguldi y en el
salón comunal de Alto Pascual, aprendices del programa técnico en
Instalaciones Eléctricas Residenciales y Comerciales adelantan la
renovación integral de las redes eléctricas de la escuela, una intervención que
busca garantizar espacios seguros y adecuados para el aprendizaje de niños y
jóvenes de la zona rural.
“Estas acciones nos representan: llevar soluciones concretas a los
territorios. Nuestros aprendices están aplicando sus conocimientos para mejorar
las condiciones de vida de las comunidades rurales, garantizando instalaciones
eléctricas seguras y acordes con la normatividad vigente, protegiendo la vida y
la integridad de quienes utilizan estos espacios”, afirmó, el director regional
Bernardo Chamorro durante su diálogo con los aprendices en Samaniego.
La iniciativa surge gracias a una alianza estratégica con la Alcaldía
Municipal de Samaniego, que financia los materiales y facilita las condiciones
logísticas para que los aprendices desarrollen su etapa productiva en
escenarios reales. Mientras la administración municipal aporta los recursos
necesarios para la ejecución de las obras, el SENA contribuye con la formación
técnica, el acompañamiento de instructores y la mano de obra calificada de sus
aprendices.
“Uno cree que sabe muchas cosas porque ha trabajado de manera empírica,
pero cuando llega al SENA comprende la importancia de aplicar las normas y
realizar instalaciones seguras. Gracias a esta oportunidad estamos aprendiendo
y al mismo tiempo ayudando a mejorar las escuelas rurales de nuestro
municipio”, expresó José Gerardo López Vázquez, aprendiz participante del
proyecto.
Los trabajos han permitido reemplazar instalaciones eléctricas deterioradas
que durante años representaron riesgos para estudiantes y docentes. Empalmes
improvisados, cableado inadecuado y conexiones fuera de norma hacían parte de
una infraestructura que requería una intervención urgente.
“Durante muchos años tuvimos una red eléctrica precaria que ocasionaba
constantes fallas. Los alimentos que almacenábamos para los estudiantes se
dañaban por los cortes de energía y la instalación representaba un riesgo para
quienes utilizaban la escuela. Hoy vemos cómo esta intervención nos brinda
mayor seguridad y mejores condiciones para el desarrollo de nuestras
actividades”, manifestó Francisco Javier Herrera Pantoja, docente de la sede
educativa El Mosqueral.
Además de beneficiar a la comunidad educativa, la mejora de la infraestructura impactará positivamente a los habitantes del sector, quienes utilizan la escuela como espacio para reuniones comunitarias y actividades de integración.
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