martes, 17 de marzo de 2026

Centro Lope del SENA en Pasto impulsa bosques productivos y comestibles como respuesta a la crisis ambiental

Juan Antonio Hernández, agrónomo español con más de 30 años de experiencia, compartió sus conocimientos con aprendices e instructores del SENA, fortaleciendo la agroecología, la seguridad alimentaria y la creación de bosques productivos y comestibles. 

Aprendices y asistentes participaron en espacios de intercambio y aprendizaje sobre bosques productivos y comestibles, fortaleciendo capacidades en agroecología y sostenibilidad territorial. 

Ante el cambio climático y la crisis ambiental, los bosques productivos y comestibles surgen como una solución sostenible para fortalecer la seguridad alimentaria. En este marco, el Centro Lope reunió a aprendices, instructores y actores del sector en un evento que promovió prácticas resilientes, integrando producción y conservación. 

Como invitado especial, Juan Antonio Hernández, compartió su experiencia tras más de 30 años dedicados a la promoción, diseño e implementación de bosques productivos y comestibles, así como 25 años de trabajo directo con comunidades en América y África.  

“Los bosques productivos y comestibles garantizan alimentos, mientras regeneran los suelos y fortalecen la autonomía de las comunidades. En un centro de formación como este, que prepara talento humano para el trabajo y está orientado al sector primario, este enfoque cobra mayor relevancia al aportar herramientas concretas para una producción sostenible y adaptada a los desafíos actuales”, indicó Hernández.  

Por su parte, Bernardo Chamorro Guevara, director regional del SENA resaltó el valor estratégico de estas iniciativas: “Desde el SENA le apostamos a la agroecología como un camino para impulsar la sostenibilidad territorial, fortalecer la seguridad alimentaria y promover modelos productivos más responsables con el ambiente y las comunidades”, dijo. 

Más de 100 aprendices participaron en este evento de divulgación tecnológica, en un espacio de intercambio de saberes que fortaleció sus capacidades y promovió la apropiación de conocimientos aplicables a sus procesos formativos. A través de esta experiencia, el SENA consolida una apuesta educomunicativa que integra el aprendizaje con la práctica, impulsando la construcción colectiva de modelos productivos sostenibles y el desarrollo de territorios más resilientes. 

En este sentido, los bosques productivos y comestibles adquieren relevancia como una práctica que articula conocimiento técnico y saberes locales, contribuyendo a una relación más equilibrada entre producción y entorno. Más allá de su aporte a la seguridad alimentaria, estos sistemas fomentan procesos de aprendizaje en territorio, donde los actores rurales experimentan, adaptan y replican modelos acordes a sus propias realidades, fortaleciendo así capacidades para una gestión más integral y sostenible de los sistemas productivos. 


  

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