En Samaniego, Nariño, el arte se
convirtió en un espacio para encontrarse, crear y reconocer el territorio.
Allí, aprendices de los programas de Fabricación Metalmecánica, Manejo de
Maquinaria de Confección Industrial, Modelado 3D para la Industria y Mecatrónica
del Centro Internacional de Producción Limpia Lope unieron sus talentos para
dar vida a un mural inspirado en la identidad campesina de este municipio.
La obra fue resultado de un proceso de cocreación
acompañado por el área de Bienestar al Aprendiz, a través de los componentes de
Arte y Cultura, con el acompañamiento de los profesionales Juan Carlos Salas y
Bayron Jojoa. La iniciativa permitió integrar diferentes conocimientos,
habilidades y perspectivas para construir una obra colectiva en la que cada
aprendiz dejó su aporte.
Para Bayron Jojoa, este ejercicio
demuestra el potencial de los aprendices cuando sus talentos se encuentran
alrededor de una idea común. La creación del mural permitió reconocer las
raíces campesinas de Samaniego y, al mismo tiempo, demostrar que el arte es una
herramienta para expresar lo que somos, fortalecer el sentido de pertenencia y
poner en valor los saberes que nacen en los territorios.
“Más que un mural, la obra representa
una mirada compartida sobre Samaniego. Sus colores y elementos evocan la vida
del campo, el amor por el terruño y el orgullo por las raíces rurales. Cada
detalle recoge la creatividad de los aprendices y su capacidad para convertir conocimientos
y experiencias en una expresión que habla de su territorio”, dijo.
Este ejercicio demuestra cómo el arte
puede conectar saberes y propiciar encuentros en los que la creatividad se
construye entre todos. Desde sus diferentes programas de formación, los
aprendices aportaron capacidades técnicas, sensibilidad artística e ideas que
hoy convergen en una creación colectiva que hace visible aquello que los
identifica y los une con Samaniego.
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