La creatividad
encontró una nueva forma de expresarse entre sabores, texturas y presentaciones
cuidadosamente pensadas. Allí, Ángela Luna, diseñadora industrial y técnica en
pastelería del SENA, transformó su pasión en Bitta Bakery, un emprendimiento de
repostería artesanal que busca convertir cada producto en una experiencia única
a través del sabor y el cuidado en cada detalle.
El origen de
este proyecto se remonta a su etapa como estudiante de diseño industrial,
cuando participó en el desarrollo de empaques. Ese proceso despertó en ella el
deseo de crear algo propio que pudiera habitar esos espacios diseñados con
tanto cuidado. Lo que comenzó como pequeños momentos de experimentación en la
cocina fue creciendo con el tiempo hasta convertirse en una pasión y,
finalmente, en el proyecto de vida que hoy impulsa.
“El diseño y la
pastelería se complementan de manera natural. Mientras el diseño me permite
imaginar cada detalle, desde la estética hasta la presentación final, la
pastelería me da la oportunidad de transformar esa creatividad en sabores que
conectan con las personas”, dice Ángela.
Así nació Bitta
Bakery, una propuesta de repostería artesanal que también explora
alternativas más saludables. Sus productos incorporan ingredientes locales y
harinas alternativas como yuca, papa, avena y almendra, combinando tradición,
innovación y cuidado en cada preparación.
La convocatoria
del Fondo Emprender se convirtió en el impulso que Ángela necesitaba
para llevar su proyecto al siguiente nivel. Gracias a este apoyo, pudo adquirir
equipos esenciales para la producción, como hornos, batidoras, impresoras y
equipos de cómputo, así como recursos para materia prima, adecuar el espacio de
trabajo y gestionar la contabilidad de la empresa, lo que le ha permitido
mejorar procesos, estandarizar la producción y consolidar una base sólida para
continuar creciendo y desarrollar nuevos productos.
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Actualmente,
Ángela lidera Bitta Bakery con el apoyo de una colaboradora que también
cuenta con formación en el SENA. Juntas han fortalecido el proceso productivo
del emprendimiento y proyectan su crecimiento en el mercado local. ““A futuro,
imagino a Bitta Bakery con un punto de producción más consolidado, presencia en
espacios físicos en Pasto y otros municipios del departamento de Nariño, e
incluso la posibilidad de realizar envíos a nivel nacional”.
Más allá del
crecimiento del negocio, Ángela mantiene la misma pasión de sus primeros
experimentos en la cocina: transformar cada preparación en una experiencia
memorable. “Bitta Bakery nació para que cada detalle de nuestras recetas
despierte emociones en quienes las disfrutan”, afirma.
Diana Fuertes,
Líder Regional de Emprendimiento del SENA Regional Nariño, señaló que en 2025
el Fondo Emprender destinó más de 17 mil millones de pesos, beneficiando en un
72% a personas con formación SENA, en un
73% a emprendimientos individuales y con una participación del 53% de las mujeres.
Historias como
la de Ángela reflejan cómo la formación, el acompañamiento y el impulso al
emprendimiento se convierten en oportunidades reales para transformar ideas en
empresas que aportan al desarrollo económico y social de los territorios.